Tramontana, tan conocida en la isla por su gran azote desde el norte. Le
apetece a uno quedarse en casa, tranquilo, tomándose una taza de
chocolate caliente, con la lectura de un buen libro, mientras oye llover
tras la ventana.
Son días para disfrutar en familia, jugando al parchís, al
dominó o al ajedrez con los más pequeños de la casa y esperando que pase
el mal tiempo para poder salir fuera y pasear por la playa, ya desierta
de turistas, absorbiendo la tranquilidad que nos proporciona nuestro mar
Mediterráneo.

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